Asociación Cultural Royo del Rabal

Indumentaria Aragonesa

    Vestido, indumento, ropa o traje, parecen palabras sinónimas, pero no tienen el mismo significado, aunque con una visión más amplia y desde la perspectiva del tiempo, no distingamos su significación y sólo relacionemos estas palabras con la necesidad natural de cubrir el cuerpo, es decir, vestirse.

    Así, el vestido cumple una necesidad primaria, cubre la desnudez, principalmente por instinto de conservación y decencia.

    En la indumentaria se aprecian factores naturales unidos a estímulos intelectuales, entre los que podemos destacar:

  1. protección contra el frío o el calor,
  2. contacto con el medio ambiente,
  3. el pudor y
  4. la ornamentación y la diferencia de circunstancias puestas en relación con factores sociales o económicos, es decir, provocación o atracción hacia el sexo contrario, ostentación o alarde por riqueza, cargo etc.

    Por último, el traje responde a la idea de elección de un vestido de forma determinada y para un uso y objetivo concretos.

    Centrándonos en el tema que nos ocupa, podemos decir que la indumentaria aragonesa no está formada por un sólo traje, común a todos los aragoneses, sino que la influencia, entre otros, de los factores sociales, económicos y climatológicos es determinante a la hora de vestirse nuestros antepasados. La variedad vendría dada, por tanto, por la diferencia climatológica entre montaña, somontano o llano ... ; las labores a realizar: pastor, agricultor, comerciante, tratante ... ; si el traje es de faena, diario, fiesta, ceremonia o iglesia ... ; y, por último, la clase social a la que se perteneciera.

    De esta manera podemos encontrar los diferentes modelos de trajes que componen la indumentaria aragonesa, muy variados en formas y colores, compuestos básicamente de los siguientes elementos tradicionales, con las variantes y peculiaridades de cada región natural:

HOMBRES

CALZADO: Alpargatas de suela de esparto o abarcas; para el traje de fiesta se considera válido tanto el zapato como la alpargata.

ROPA INTERIOR: En trajes de fiesta, se usarían calcillas estriberas con peales; y además se colocan las marinetas o zaragüelles de tela de algodón o hilo y una camisa de estos mismos tejidos. En el traje de diario, las calcillas serán de lana de colores variados, los peales negros y las marinetas de algodón rayado, al igual que la camisa, que, a veces, iba a juego con las marinetas pero siempre manteniendo colores oscuros.

CALZÓN, CHAQUETA, CHALECO Y BLUSA: El calzón, cerrado o abierto, y más o menos ajustado a la pierna, según los lugares, puede ser de paño, terciopelo, pana recia o raso. El borde inferior de este calzón debe llegar hasta la rodilla y mejor, debajo de ella. La chaqueta será del mismo tejido que el calzón. El chaleco puede ser de los mismos tejidos que el calzón o la chaqueta y también de brocado de seda o algodón. La blusa sustituía a la chaqueta, durante el verano, en según qué fiestas y en determinadas zonas de Aragón y era de algodón oscuro con estampaciones, a rayas, cuadros o cualquier otra variedad. En los trajes de fiesta y de diario estas prendas se parecían, aunque en el de fiesta los materiales eran más ricos y se escogían las que estaban en mejores condiciones.

FAJA: De lana, estambre o seda, según la faena, acontecimiento o época del año. Se colocará siempre por encima del chaleco.

PAÑUELO: De merino, algodón, seda..., estampado con flores, rayas, cachemir, etc. Se anuda en la sien o en la frente, dependiendo del lugar de uso.

COMPLEMENTOS: Se completará el atuendo con una manta utilizada para cubrirse y en ceremonias u ocasiones especiales lucirán, como prenda de respeto el sombrero de ala ancha y el de Sástago, con ala corta, llamado de medio queso. La capa aragonesa, que es más larga que la española tendrá esclavina o no dependiendo de los recursos económicos del usuario.

La anguarina y el jaique se usaban también en el Alto Aragón.

MUJERES

CALZADO: Alpargatas o zapatos, dependiendo del traje, la ocasión y la situación económica.

ROPA INTERIOR: Camisa interior, larga hasta debajo de la rodilla, las mas antiguas eran de tela de cáñamo y posteriormente de algodón blanco o crudo Enaguas y sobre-enaguas de algodón blanco o crudo y a rayas, cuadros, etc., sobrepuestas unas encima de otras. Las medias, normalmente de algodón o lana, son de color blanco, azul, negro o a rayas y llegan hasta debajo de la rodilla, sujetándose con atapiernas, camaligas (cordones o trenzaderas más o menos elaboradas que se confeccionaban ellas mismas o para regalar al pretendiente).

REFAJO: Se coloca encima de las enaguas, suelen estar adornados en el bajo con trencillas, apliques de fieltro, bordados, o pintados con diferentes técnicas, suele ser de lana, pero también se confeccionaban de algodón , estameña, piqué, etc.

SAYA: Puede ser de percal, lana, algodón, seda, etc., dependiendo de la situación económica, época del año o faena que desempeñe la mujer que las lleva , o motivo del uso de la prenda : trabajo, diario, paseo, fiesta o iglesia.

CHAMBRA, GABÁN, JUBÓN, BLUSA: Son prendas que se colocan sobre la camisa y estaban confeccionadas en telas de distintas calidades dependiendo, como en casos anteriores, del uso, situación socio-económica y época del año.

MANTÓN, MANTONCILLO, PAÑUELO, BOBINÉ, TOQUILLA, MANTO: Siguiendo el orden lógico de colocación de las prendas, éstas se colocan sobre las anteriormente descritas. Resultan los elementos más vistosos del vestuario femenino y servían de ornamento y como prenda de abrigo.

En la indumentaria de iglesia, para ciertos ritos, se utiliza la mantilla, la mas frecuente de color negro y utilizando materiales como la seda, lana, brocado, algodón, terciopelo, pero también puede ser blanca (en Ansó y Fraga, de lana la primera y de algodón la segunda para solteras) otra prenda que se denomina Bancal se utiliza también en Ansó, es de color verde y es una pieza rectangular de lana.

PEINADO: El más común es con el pelo peinado hacia atrás y recogido en la nuca en forma de moño. El citado moño puede ser de rosca, picaporte, trenzado, de rodetes, etc., según zonas y habilidades femeninas.

Como se puede apreciar, nada de esto tiene que ver con los trajes de "baturro" que nuestros paisanos lucen en días de fiesta, todos ellos cortados con el mismo patrón, recargados de puntillas y lentejuelas. Por la ignorancia, el respeto y la devoción con que son llevados, deben perdonarse estas faltas contra nuestras tradiciones, pero hay que tratar de corregirlas día a día.


Texto: Cristina Checa Zalacaín.
Monitora de las aulas-taller de Indumentaria Aragonesa.