Asociación Cultural Royo del Rabal

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Bicentenario de la capitulación de Zaragoza

CAPITULACIÓN DE ZARAGOZA.- Acto de Conmemoración del 200 Aniversario de la Entrega de Armas.- 21 de febrero de 2009 a las 12,00 horas.

Organizado por la Asociación Cultural “Los Sitios de Zaragoza” nuestra Asociación Cultural ROYO DEL RABAL ha participado en este acto representada por las Aulas de Indumentaria Tradicional Aragonesa. También han colaborado en esta recreación histórica Voluntarios de Aragón y otras entidades y personalidades.

Salida de las tropas españolas. Según la narración del oficial sitiador Barón Lejeune.
Al rayar el día 21 de Febrero, todos los puestos exteriores de la ciudad estaban ocupados por los franceses. Al mediodía nuestro ejército, poco numeroso pero imponente por su marcial presencia, estaba alineado en orden de batalla, con la yesca encendida, dando frente al Ebro, sobre la carretera de Alagón. Tenía, además, sus reservas bien colocadas para el caso de algún contratiempo. La columna española desfiló en formación con sus banderas y sus armas.
Jamás un espectáculo más triste ni conmovedor vieron nuestros ojos. Trece mil hombres, enfermos, llevando en la sangre el germen del contagio y todos espantosamente demacrados, con la barba larga, negra y enmarañada, sin fuerza siquiera para sostener sus armas, se arrastraban lentamente al compás del tambor. Sus ropas estaban sucias y destrozadas. Todo en ellos reflejaba el cuadro de la más espeluznante miseria.
Sin embargo, un sentimiento de orgullo y de fiereza indefinible aparecía aún a través de los rasgos de sus lívidos semblantes, completamente ennegrecidos por el humo de la pólvora y sombríos de ira y de tristeza. El ceñidor español, de color vivo, dibujaba su talle; el gran sombrero redondo, adornado con negras plumas de gallo ó de buitre, sombreaba su frente, y la capa gris o la manta echada al desgaire por encima de los variados trajes de aragoneses, catalanes y valencianos llegaban hasta dar gracia, y casi puede decirse elegancia, a sus vestidos destrozados en tan nobles fatigas y a los negruzcos harapos con que estaban cubiertos aquellos vivientes espectros.
Sus mujeres y sus hijos llorosos, que obstruían las filas, tornaban con frecuencia su corazón a la Virgen, a quien imploraban todavía. Muchos de aquellos bravos, en el momento de deponer las armas y entregarnos sus banderas, sintieron un acceso violento de desesperación. Sus ojos centelleaban de cólera y sus miradas feroces parecían que contaban nuestras filas y que sentían vivamente haber cedido ante un número tan pequeño de enemigos. Partieron para Francia y ¡Zaragoza estaba conquistada!


Así terminó aquel sitio memorable que tiene semejanzas sorprendentes con los de Sagunto, de Numancia y de Jerusalén.
 

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22/02/2009 21:13:00 Categoría Asociación Cultural "Royo del Rabal" Comentarios 0


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